Mi casa

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© Héctor Garrido

lunes, 22 de febrero de 2021

EPIGRAFES

 

Los epígrafes, también llamados exergos, en mis libros funcionan como una inyección puesta por una enfermera bonita y sexy. Es decir, sentimos un pinchazo pero no sabemos exactamente si nos ayudará realmente a comprender lo que viene después. Y la intención es esa precisamente. El epígrafe debe ser como una señal, un guiño al lector, un pinchazo indicativo.
He reflexionado sobre esto porque Alejo Vivacqua, editor de la revista argentina Bache, me ha pedido una nota sobre los epígrafes que utilicé en Nada que hacer, segundo libro de la Trilogía sucia de La Habana. Son dos citas extraídas de un texto del místico hindú del siglo XIX Sri Ramakrishna y de Las ciudades invisibles, de Italo Calvino. 
Tengo el hábito, como muchos escritores, de situar un epígrafe adecuado, que sirva como señal al lector, en la primera página de mis libros. Y también escribir la fecha y el lugar de escritura, en la última página. 
Esto último no sé por qué, este afán de marcar espacio y tiempo. Pero con los epígrafes sí lo tengo claro: Me paso años y años pensando en un libro, sobre todo  las novelas, y muchas cosas que pasan en ese tiempo las relaciono con el texto que voy a escribir. A veces sucede en medio de una lectura. De repente encuentro una frase y veo que conecta muy bien con lo que estoy pensando. Entonces la apunto en una libreta que ya he destinado sólo para los apuntes del libro.
Dedicar una libreta sólo para el libro es  la primera señal de que me estoy acercando lentamente al hueco negro de la escritura. La segunda señal es encontrar, sin buscar, un epígrafe adecuado. Y la tercera es encontrar un título. Un título fuerte. El título me cuesta mucho porque es importantísimo y decisivo. Es la clave de todo lo que viene en el texto.
A veces cuando termino el libro tengo tres o cuatro títulos posibles. Y tengo que decidir. Yo solo. En secreto. Sin preguntar a nadie. Escribo en secreto. Ni mi mujer puede leer lo que estoy escribiendo porque se jode todo. No se habla de lo que uno escribe porque se evapora. Si me preguntan qué estoy escribiendo, siempre respondo: "Nada. Estoy tomando apuntes. No sé".
La primera persona que lee el libro es mi agente. Y ahí mismo una voluminosa puerta de hierro cae pesadamente entre el libro y yo. No quiero verlo más delante de mí. Que se aleje, que se pierda, para empezar a olvidar. Escribo para olvidar y dejar todo atrás. Será que como todo lo que escribo son pedazos de mi propia vida. Pedazos envenenados, pues me hace daño seguir y seguir con lo mismo. Es veneno que he dejado atrás y el olvido me salva.
Nunca entiendo a esos escritores que hablan de su "carrera" como escritores, como si fueran médicos o abogados. Escriben con la punta de los dedos y el corazón no se entera.  Pero esa es otra historia.

lunes, 15 de febrero de 2021

ESCRITORES PELIGROSOS

 

Aquí estoy en los años ´80 entrevistando a Mario Benedetti (1920-2009) para la revista semanal Bohemia. En esos años entrevisté a muchos escritores que visitaron  La Habana. 
Entre ellos Gunter Grass, Ernesto Cardenal, Eduardo Galeano y unos cuantos más.
No era fácil. Por lo general se negaban a la entrevista y yo tenía que insistir mucho para que aceptaran.
Entonces no entendía. Ahora sí. Todos eran escritores ya consagrados internacionalmente, aburridos de ser entrevistados y no necesitaban perder una hora en conceder una entrevista para una simple revista cubana de generalidades.
Algunos eran bromistas. Gunter Grass por ejemplo, se puso muy serio y me dijo: "No le puedo conceder una entrevista, pero si usted me sigue en cada presentación en público yo le contestaré una pregunta en cada ocasión". Y así fue.  Tuve que perseguirlo por toda La Habana. Le hacía mi pregunta, él respondía con rigor y si yo intentaba hacer una segunda pregunta me daba la espalda, indignado, y concedía la palabra a otra persona. Un pacto de caballeros hay que respetarlo. Sólo que los periodistas si son muy caballeros se mueren de hambre.
En los años que trabajé como periodista, de 1972 a 1998, disfruté mucho las entrevistas a personalidades. Bailarinas, cosmonautas, pintores, científicos sobresalientes, escritores. Ahora la editorial Loynaz, de Pinar del Río, Cuba, publicará en breve un libro que reúne algunas de esas entrevistas y una pequeña selección de crónicas. Se titula Escritores peligrosos, lo cual hace referencia precisamente a un momento de la charla con Benedetti, que al final la disfrutamos los dos. El fotógrafo, Humberto Mayol, tomó algunas fotos en diez minutos y se despidió. Fue en la habitación del escritor, en el hotel Capri. Cuando el fotógrafo se fue, Benedetti se relajó. Se quitó los zapatos y las medias, se masajeó los pies, un poco inflamados, se sentó en la cama con los pies en alto. Y así, relajados los dos, hablamos de todo durante más de una hora aunque habíamos pactado sólo 30 minutos.
A quien nunca pude atrapar fue a García Márquez, que pasaba largas temporadas en Cuba. Como se sabe, Fidel y él eran buenos amigos. Conseguí el teléfono de su casa, alejada y protegida en el reparto Siboney. Siempre me salía Mercedes Barcha, su esposa, al teléfono. Y me contestaba: "Oh, no, está en la ducha". Tres o cuatro veces.  A la cuarta o la quinta le dije: "¡Coño, se va a desteñir!". Me colgó. Y se acabó. No llamé más. 

sábado, 13 de febrero de 2021

CARNE DE PERRO

 


  • Al cabo de 20 años he leído de nuevo los textos de Carne de perro, publicado en el otoño de 2003 por Anagrama. Con ese libro cerré el Ciclo de Centro Habana, que había comenzado en 1998 cuando esa editorial publicó la Trilogía sucia de La Habana. El ciclo continuó con El Rey de La Habana, Animal tropical, El insaciable hombre araña  y Carne de perro.
  • Me cuesta mucho escribir un libro, por eso cuando veo el primer ejemplar impreso me alegra el espíritu, pero lo pongo a un lado y no me atrevo a leerlo. Intento olvidar y dejar atrás todo eso.
  • Quizás es que mis libros son demasiado autobiográficos. No en exactitudes, pero sí en espíritu y atmósfera. Y cuando logro rebasar una etapa de vida lo mejor y más sano es seguir adelante y no mirar atrás.
  • Carne de perro, me doy cuenta ahora, es más una novela que un libro de cuentos. Todos los textos están concatenados y funcionan, creo, como un universo cerrado y personajes muy ligados unos a otros. Pasó lo mismo con la Trilogía sucia de La Habana, al extremo que la edición norteamericana, de Farrar Straus and Giroux, en portada puso a modo de subtítulo: a novel in short stories. Por supuesto, no puedo explicar coherentemente por qué, pero sí puedo decir que si estoy muy metido en una realidad que transcurre en mi vida real al mismo tiempo que escribo, pues es inevitable este fenómeno. 
  • Creo que le pasa a muchos escritores. Por ejemplo, acabo de leer La pesca de la trucha en América, un libro de Richard Brautigan, publicado en 1967. En español en 1996. Es un libro tan extraño como su autor. Pueden ser cuentos, pero al mismo tiempo es una novela bastante loca Y lo mismo le sucede a Winnesburg, Ohio, de Sherwood Anderson, autor, por cierto, que fue uno de mis guías, junto con Truman Capote y Hemingway y Carson Mc Cullers desde que yo tenía 20 ó 21 años y decidí que quería ser escritor.
  • Ahora sale una nueva edición de Carne de perro, por Stirner, una editorial de Madrid. Leyendo las pruebas de esta nueva edición del libro compruebo una vez más que he tenido mucha suerte con mis editores en español porque nunca me han cambiado ni una palabra. Ya sabemos como John Martin (Black Sparrow Press) corrigió en exceso muchos libros de Bukowski. Raymond Carver también soportó cambios enormes de su editor, lo cual traía discusiones y peleas. Les ha pasado a muchos. 
  • De las traducciones no puedo hablar. No las puedo revisar así que no garantizo nada. A veces cambian hasta los títulos. Por ejemplo, en Finlandia publicaron Animal tropical como La bestia del sur. Fue fatal. No se vendió y ya no publiqué nada más en ese país. En Alemania también cambiaron el título a Carne de perro y también fue fatal. Me trae mala suerte que me cambien los títulos. En realidad no soporto que los editores cambien nada. Que los dejen tal y como se los entrego. Pero los editores tienen que justificar su existencia. Es una pelea eterna escritor versus editor. Cortázar también escribió sobre el tema y sus broncas con los editores. Después de todo he tenido suerte. 





sábado, 23 de enero de 2021

EL ARTE DE ESCRIBIR

 

Esta foto la tomé en Centro Habana, cerca de mi casa, hace unos días. Un instante de la vida diaria. Un momento fugaz. Es todo lo que puedo hacer. Mirar, escuchar, sentir, reflexionar sobre el pálpito continuo de la vida. Es lo que hace cualquier escritor. Es simple. Vivir con intensidad, reflexionar, y escribir. Es sólo un intento para comprender un poco más lo que está pasando dentro de mí y a mi alrededor. Sin  pretensiones. Comprender. Y nada más. Un proceso interminable hasta que la vida misma es escritura. Y viceversa.
La editorial independiente Stirner, de Madrid, publicó en 2019 un libro poco conocido de Henry Miller. Se titula La sabiduría del corazón. Originalmente lo editó New Directions en New York, en 1941. Contiene unos 17 ensayos y artículos de Miller sobre la escritura y sus alrededores. Lo leo poco a poco. En uno, titulado Reflexiones sobre el arte de escribir, Miller afirma: "Incluso hoy en día no me tengo por escritor en el sentido ordinario de la palabra. Soy un hombre que cuenta la historia de su vida, un proceso que se me aparece cada vez más y más inagotable conforme avanzo. Como la evolución del mundo, no tiene final... Casi desde el mismo comienzo, ya era profundamente consciente de que no existe meta última alguna. Nunca he esperado poder abarcar la totalidad, sino sólo dar en cada fragmento aislado, en cada obra, la sensación del todo".
Más adelante reflexiona sobre el azar y la intuición como elementos esenciales de la escritura. "El artista que llega a ser absolutamente consciente, cesa en consecuencia de ser un artista".  Hay que liberar los demonios. Dejarlos que corran delante de uno y descubran nuevos caminos para seguir adelante. Eso lo saben todos los grandes escritores y los grandes artistas. Muchas veces uno escribe y no sabe a dónde va a parar todo eso que está ya  escrito. Dice Miller: "La gran obra debe ser inevitablemente oscura excepto para unos pocos, aquellos que, como el autor, están iniciados en los misterios. La comunicación, por tanto, es secundaria; es la perpetuación lo que importa. Para ello sólo se necesita un único buen lector... Cada línea y cada palabra está vitalmente conectada con mi vida, con mi vida únicamente."
Vivir y escribir así implica el riesgo. Para evitarlo muchos  escritores sólo se dedican a novelas históricas. Y evitan el riesgo de escribir sobre sus contemporáneos. O no les interesa mucho el tiempo que les ha tocado. Miller dice: "Si debe haber algún progreso en la vida, procede no de la adaptación sino del riesgo, de obedecer el impulso ciego. ´La ausencia de riesgo es mortal´, decía René Crevel, una frase que no olvidaré nunca".


miércoles, 13 de enero de 2021

HASTA LUEGO, ENRIQUE


 Ayer, martes 12 de enero 2021, falleció en La Habana, Enrique Pineda Barnet. Tenía 87 años. Muy debilitado físicamente pero con el coraje, la alegría y el desenfado de siempre. Debo añadir que también con la humildad y el buen humor.
Nos conocimos hace muchísimos años. Él dirigía el rodaje de una de sus películas,  Aquella larga noche, basada en las vidas de Lidia y Clodomira Giralt, mártires de la revolución.  Las locaciones se habían situado en Soroa (montes muy parecidos a la Sierra Maestra), pero a escasos 70 kilómetros de La Habana,  Y era 1979, según veo ahora en la ficha de la película, Así que hace más de 40 años. Le hice una larga entrevista. Más adelante colaboré con él en un guión para un largometraje sobre una jueza de un tribunal habanero. Un personaje real. Demasiado real. Tan real y fuerte que nunca se filmó la película. Igual mala suerte corrió otro guión más. Y pasaban los años y Enriquito no filmaba nada. Lo cual es muy frustrante porque trabajar trabajaba, pero sus guiones no eran aprobados en el ICAIC. Entonces preparó el guión de La bella del Alhambra. que ganó el Premio Goya 1990 a la mejor película, protagonizada genialmente por Beatriz Valdés. Como era un musical y encima situado en  los años 20 o en los 30, pues sí se filmó y tuvo una gran repercusión. Personalmente, creo, será recordado sobre todo por esta película, de la que siempre estuvo muy orgulloso.
Enrique fue siempre tan generoso y cultivó tantos buenos amigos que desde ayer muchos estamos orando y agradeciendo que existiera y que fuera nuestro amigo y que nos enseñara con su ejemplo a vivir con sosiego, a fluir cada día, a sonreir siempre a los buenos y a los malos tiempos. En fin, a agradecer  y disfrutar cada día de vida que tenemos. Hasta luego, Enriquito. Seguimos.

lunes, 11 de enero de 2021

NADIE ES PROFETA...

 

Acabo de releer La chica de los ojos verdes, de la escritora irlandesa Edna O´Brien. Es una novela muy autobiográfica y muy bien escrita, es decir, muy convincente. La leí por primera vez hace cinco o seis años, y no me gustó. Así somos los lectores. Ahora me ha parecido estupenda. Todo en nosotros cambia con el tiempo, no sólo las células. Ella publicó su trilogía: Las chicas del campo, La chica de los ojos verdes y Chicas felizmente casadas, en los años 60. El primer libro fue un escándalo en Irlanda porque describe con máxima crudeza la sociedad represiva, machista y ultraconservadora-católica sobre todo de la Irlanda rural.
El rechazo llegó a tal extremo que el párroco de su pueblo quemó tres ejemplares del primer libro en la plaza pública. "El catolicismo lo impregnaba todo y censuraba todo. Todo era pecado y había una vigilancia constante", dijo Edna en una entrevista con un periódico español. Por cierto, en castellano  se publicó sólo en 2013, 2014, 2015, cuando la editorial independiente errata naturae, de Madrid, la tradujo gracias a la ayuda económica del Ireland Literature Exchange, de Dublin.
Así que Edna O´Brien  no fue profeta en su tierra, pero tampoco en Londres, adonde se fue a vivir desde joven. No le fue fácil abrirse paso.
Ella nació el 15 de diciembre de 1930, en un pequeño pueblo irlandés. Con un padre alcohólico y una madre ultrarreligiosa católica, quien consideraba la escritura como "un camino de perdición".
Edna huyó a Dublín. En 1950 se diplomó en Farmacia y trabajó como boticaria. En 1960 publicó su primera novela. Y ya siguió, Kate y Baba son las dos protagonistas de su trilogía. Asegura que "Kate es la protagonista, pero  Baba es como mi yo secreto".
Ha escrito novelas, relatos cortos, poesía, y guiones de cine. Sobre el oficio de escritor dice: "Es un trabajo masoquista, pero cuando uno consigue un párrafo, una simple frase perfecta, entonces, ¡qué felicidad!".
Ha escrito siempre a mano y aseguró a ABC cultural, en 2019: "Los libros no, pero la literatura es un animal que está muriendo. Eso tiene que ver con el anhelo de muchos escritores por la fama, la ambición, la notoriedad y la falta de disciplina". Y: "Me gusta rezar. Cuando rezas hay sinceridad y no estás ofendiendo a nadie".
Ahora, con 90 años: "Soy consciente de  mi edad, de los achaques propios de mi edad. Por eso una tiene que rezar para tener fuerza y más fuerza y todavía más fuerza".

Post Scriptum: Como sucede siempre, la realidad supera a la ficción. Edna O´Brien se quedó corta. El martes 12 de enero 2021 se reveló una investigación de seis años realizada en centros de acogida irlandeses para madres solteras y sus hijos. Entre 1922 y 1998, más de 9 mil niños murieron en esos centros, regidos por la Iglesia Católica, por malnutrición, malos tratos, abuso emocional y otros motivos.  El escándalo provocó que el primer ministro de ese país pidiera disculpas públicamente y dijo que "es un capítulo vergonzoso, arduo y oscuro de la historia irlandesa reciente. Una cultura profundamente misógina". La investigación se centró en 18 instituciones que acogieron a unas 56 mil madres solteras y unos 57 mil hijos "ilegítimos".
Una testigo aseguró "Sufrí la tiranía de las monjas, que nos dijeron día tras día que éramos unas desvergonzadas".
En la mayoría de los casos los padres echaban de la casa a las hijas que, solteras, quedaban embarazadas, y no tenían otra opción que ingresar en los infernales centros de acogida, llamadas ahora por la prensa irlandesa como "Casas del horror".

lunes, 28 de diciembre de 2020

DIARIO DE LA PANDEMIA

 

Veo en las noticias que ninguna editorial quiere publicar libros relacionados con la pandemia. Suponen que nadie quiere abrir un libro y encontrarse con la misma dura realidad que tenemos cada día.  Y suponen bien. Yo, al menos, no quiero escribir nada sobre el tema.  Además,  es necesario dejar pasar mucho tiempo entre tener una experiencia y escribir sobre ella. Es lógico dejar que sedimente, que se asiente, para poder procesar en ficción.
No obstante, a mediados de 2020 estuve escribiendo un diario. Aprovechando el encierro en mi casa, en La Habana. Le llamé Diario de Centro Habana. Escribí, no sé bien, unas 100 páginas, quizás más. Son reflexiones, pequeños relatos, collages de la realidad cotidiana mezclado todo con cierta gracia, o al menos, esa era la idea. No dramatizar más el asunto. Al fin lo dejé porque la pandemia era interminable y no quiero publicar algo así. Me dediqué a otros proyectos, sobre todo a terminar un libro de cuentos y a comenzar la larga edición de un tomo que denominé Poesía Completa 1994-2020. El cual contiene unos 600 poemas, En eso, me escribió Guadalupe Nettel, buena amiga, escritora y directora de la Revista Universidad de México, y me pidió alguna nota sobre la pandemia. Le envié un trozo de lo que ya había escrito. Lo colgaron en internet junto con trabajos de otros muchos escritores. El proyecto evolucionó y se convirtió en un grueso libro con más de 600 páginas. Se presentó el pasado 4 de diciembre en un encuentro digital de dos horas donde hablamos unos con otros y fue muy simpático. Después me enviaron un ejemplar del libro editado por la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México). Y  lo cierto es que ha salido un libro extraño,  muy diferente cada texto, como un puzzle, un rompecabezas. Y un alto nivel de escritura y de pensamiento y reflexión. Merece la pena leerlo. 
Ahora, a fines de diciembre, al fin, ha aparecido la vacuna, las vacunas, y la pandemia se supone que comenzará a ceder en 2021. Mientras tanto nos ha dejado una buena lección de humildad. Creo que el mensaje es: No somos tan invulnerables. No somos tan inmortales. Necesitamos un poco más de humildad y menos arrogancia, y aceptar nuestra fragilidad como especie. No podemos destruir y esperar recibir algo bueno a cambio.
Aunque nos disguste reconocerlo, podemos desaparecer de la faz de la Tierra y no pasa nada. El Universo seguirá con su dinámica eterna y nadie nos echará de menos. Así de simple. ¿Suena dramático? Pues no lo es. Somos una especie depredadora y autodestructiva. Y la ley de causa-efecto está ahí, implacable. Esa es la cruda realidad, aunque los que deciden no se enteran.