Mi casa

Mi casa
© Héctor Garrido

lunes, 19 de septiembre de 2016

EL INFINITO


Estas fotos las tomé esta mañana en el parque de El Retiro, en Madrid. Comienza el otoño. Levemente todavía, pero comienza. Hierba húmeda y hojas secas. Hermoso y sencillo. Sin embargo, para mí es mucho más. Es una señal del infinito. El concepto está en todos los sutras budistas, en el Tao Te King, que siempre tengo a mano y en muchos otros libros esenciales. Venimos del infinito y no hay fin. Así de simple. Tan simple que no lo aceptamos. Porque nos molesta aceptar lo simple. Nos cuesta entender lo simple. No hay mucho que decir. Sólo eso. La naturaleza es infinita porque el universo es infinito. Nosotros somos infinitos. 

viernes, 9 de septiembre de 2016

SOBRE EL REALISMO


Me gusta creer que todo lo que escribo es autobiográfico. Incluso cuando escribo en tercera persona sobre gente muy diferente a mí siento que también estoy revelando fragmentos de mi vida porque siempre son personajes creados a partir de personas de mi entorno. Ningún escritor es inocente. No se inventa nada a partir de cero. No es nada extraño. Le sucede a todos los escritores. Es el gran problema de los escritores. Acabo de leer una entrevista que The Paris Review hizo a Raymond Carver hace algunos años. Dice Carver: "La narrativa que más me interesa posee rasgos que la refieren al mundo real...siempre hay algo, algún elemento, algo que me han contado o que he presenciado que acaba constituyendo el punto de arranque". Y más adelante: "Por supuesto, uno ha de saber bien lo que está haciendo cuando convierte en ficción las cosas de su vida. Ha de ser inmensamente osado, muy hábil e imaginativo, y estar deseoso de contarlo todo sobre sí mismo".
Claro, contar historias que han sucedido realmente, implica involucrar a otras personas. Es decir, hay que contar algo que sabemos de las vidas ajenas. Si creemos que merece la pena hay que arriesgarse y hacerlo. O quedarnos callados para no molestar. Hace unos días le pregunté por email a una prima que vive en Miami que me contara algo de unos tíos nuestros ya fallecidos hace años. Ellos se fueron de Cuba en los años ´60 y los perdí de vista. Jamás supe nada. No tengo intenciones de escribir sobre ellos. Al menos no lo he pensado conscientemente. Sólo quería saber algo de un modo sano y familiar. Mi prima me contestó largamente. Me dio muchos detalles y al final del email me escribe, socarrona y jocosa: "Recuerdo mucho más. Pero si quieres escribir un libro ahí tienes para empezar, porque con los escritores nunca se sabe".
Y sí. Ella tiene razón. Un escritor funciona con su memoria. Es lo esencial. Y se convierte en un vicio averiguar datos, situaciones, anécdotas de gente que uno conoce porque todo puede convertirse en literatura. Hay que archivar en la memoria. Yo a diario escribo apuntes de situaciones, de recuerdos, de comentarios que acabo de escuchar. Siempre tengo libretas y bolígrafos a mano. Me siento más tranquilo cuando escribo esos apuntes y no los confío sólo a la memoria. Me parece que en una libreta están a salvo por si algún día los necesito. Pero en realidad lo que hago al escribirlos es guardarlos en mi subconsciente. Es un archivo estupendo. Ahí se quedan en alguna gaveta. Y saltan cuando uno los necesita. Por asociación de ideas. Es un método infalible. Un almacén enorme que tengo siempre a mano. Con el paso de los años he descubierto que escribir poesía también es un modo de guardar apuntes de mi vida y de los alrededores. Lo comprendí cuando hace un par de años me puse a seleccionar poemas de nueve cuadernos que he publicado para preparar una selección. Finalmente ha sido publicada por la editorial Verbum, de Madrid, en 2015. Se titula La línea oscura, poesía seleccionada 1994-2014. Y para mí funciona casi como una autobiografía. En fin. La escritura surge allí donde hay antagonismo y conflicto. Y a partir de ese principio se escribe, como un proceso continuo de reflexión y de pensamiento. Tomar fotos también es un modo de hacer apuntes. La foto que  encabeza esta nota es el teatro Campoamor, a un costado del Capitolio de La Habana. Así está hoy en día, 2016. Ese edificio y su historia puede ser un punto de partida de una novela. Regalo la idea al que le interese.

jueves, 1 de septiembre de 2016

DOLMEN DE TRIGUEROS

Aquí estoy hace unos días en el dolmen de Soto, cerca del pueblo de Trigueros, en Huelva, España. Fue construído hace unos 3 mil años para servir de lugar de enterramientos, y posiblemente para ceremonias religiosas. Consiste en un túnel  de unos 12 metros de largo, delimitado por grandes piedras. Fue descubierto en 1923 por Armando de Soto, propietario de la finca donde se encuentra. Al fondo encontraron 8 cadáveres de Homo sapiens enterrados. Posteriormente se ha estudiado con bastante nivel de detalle. Llama la atención que casi todas las piedras tienen tallas: figuras humanas, puñales, aves y otros dibujos muy esquemáticos. Todo el sur de España cuenta con numerosos monumentos en piedra. Se supone que en esta zona del suroeste español, y en los alrededores de Gibraltar se refugiaron los últimos Neanderthales, al final del Neolítico.   Poco a poco se mezclaron con el Homo sapiens hasta desaparecer por completo. Por ejemplo, cerca de este dolmen  se ha documentado la existencia de un círculo de piedras del Neolítico, de unos 5 mil años antes de nuestra era. Contaba con un diámetro de 60 metros. Asociado a este círculo se ha encontrado un conjunto de estructuras (cabañas, hogueras, estructuras votivas o rituales) relacionado todo con prácticas ceremoniales, culturales y astronómicas. Al parecer los Homo sapiens utilizaron las grandes piedras de ese círculo, ejecutado por Neanderthales, para construir este dolmen. El dolmen de Soto se reconoce como uno de los monumentos megalíticos de mayor riqueza, abundancia de manifestaciones artísticas de Europa en lo que los expertos llaman la  Prehistoria Reciente. Hoy en día, el patrón del pueblo de Trigueros es San Antonio Abad. Alguien de allí me contaba cómo en cierta época del año hacen pasear la figura casa por casa. Cuando el santo llega hacen una pequeña fiesta en cada casa. Así durante varios días   el santo pasea en medio del vino y la música. Todo muy divertido.
Estas visitas en Trigueros me recuerdan La rama dorada, el libro del escocés James George Frazer (1854-1941). Se editó por primera vez en 1890 en dos volúmenes. En las ediciones de 1907-1915 llegó a doce volúmenes. El 1922 el autor lo resumió en un grueso volumen que es el que conocemos hoy en día. Al parecer   está un poco olvidado. Ha tenido muchos contrincantes, como es lógico, algunos de tanta envergadura como Wittgenstein. Pero lo cierto es que el libro es un viaje maravilloso a lo largo del proceso civilizatorio desde el punto de vista de magia-religión-mitología, entendido como un todo, como campos complementarios. Es decir, intenta definir los elementos comunes de las creencias religiosas para comprender así el origen y significado de otras formas religiosas. Lo leí por primera vez cuando estudiaba en La Universidad de La Habana, hace ya 40 años. Y desde entonces de vez en cuando repaso algunos fragmentos. Siempre encuentro algo nuevo.

lunes, 29 de agosto de 2016

40 AÑOS SIN LEZAMA

Lezama con Julio Cortázar paseando en la Plaza de la Catedral, en La Habana Vieja. Y Lezama con su mamá, en un rincón de su casa en Centro Habana.
José Lezama Lima murió el 8 de agosto de 1976. Hace 40 años. Tenía apenas 66 años. Siempre se dice que murió por el asma y la obesidad excesiva. Seguía fumando y comiendo en exceso. Pero creo que también murió de tristeza y desamparo.
En 1961 Rosa y Eloísa Lezama Lima, las únicas hermanas del poeta, se exiliaron en Miami y nunca volvieron a verse. Él las añoraba, en su húmeda casa de Trocadero 162, en Centro Habana. Para ser exactos, era el barrio de Colón. El barrio de las putas. Un vecindario poco aconsejable. Todavía hoy -que ya no es de putas- sigue siendo poco sano vivir allí. Lo cierto es que en muchas cartas quedan testimonios de su amor y nostalgia por las hermanas. Tres años después, en 1964, muere su madre. Poco después, el 5 de diciembre de ese año decide casarse con María Luisa Bautista, antigua amiga de Eloisa y de su madre. Lezama tenía 54 años. En una carta a sus hermanas escribe:
"Me he casado en un momento en que arrastro una tristeza que casi no puedo soportar. Creo que la muerte de Mamá me ha herido para siempre. Toda mi vida la considero un camino de perfección para llegar a su muerte. Sobre todo los nueve días que pasados en la clínica fueron de espanto. Me encerré en un cuadrado con mi madre, viéndola morir día tras día...María Luisa me atiende mucho y se muestra solícita y cariñosa. Quiera Dios, yo así lo creo pues me lo aconsejó mi madre, que todo resulte bien y feliz."
Los años '60 y '70 fueron muy difíciles en Cuba. Carencias de alimentos, caos, cambios vertiginosos, imposición de nuevas leyes y medidas que limitaban las libertades individuales. Lezama nunca fue un hombre de acción y pragmatismo. Todo lo contrario. Por suerte, tenía un modesto salario como director de publicaciones de la Dirección General de Cultura. Publicó importantes colecciones de clásicos cubanos y españoles. En 1965 su Antología de la Poesía Cubana (un clásico, muy difícil de encontrar). Y en 1966, la hecatombe. En medio de las furias desatadas contra los homosexuales Lezama publica su Paradiso, con el famoso capítulo ocho.
Es tildado (siempre a sus espaldas, con traición) de gusano, homosexual, religioso. En fin, de todo lo acusable y peor del momento. Y es  apartado a un lado e ignorado. De pronto Lezama deja de existir en la vida cultural habanera. No existe. Unos pocos escritores jóvenes que lo admiran siguen visitándole. Él mantiene su ecuanimidad y su encerramiento.  Julio Cortázar, que visita mucho a Cuba en esos años, lee Paradiso, queda deslumbrado y lo visita. Inician una  amistad que ayuda a Lezama, enterrado en vida, a respirar un poco. Paradiso es traducido y editado en numerosos países. En Cuba sigue sin existir, no importa su merecido éxito internacional.
Mientras, su esposa María Luisa cada mañana hacía una cola de varias horas en "La Bella Nápoles", una pequeña y pésima pizzería al lado de su casa. Cuando ya les tocaba el turno María Luisa llamaba a Joseíto. Éste soltaba sus libros y juntos se sentaban para almorzar unos horribles y desabridos spaguetis y una pizza peor aún. Conozco muy bien todo esa sordidez porque hace más de 30 años que vivo muy cerca y comí muchas veces en "La Bella Nápoles". Sus hermanas desde Miami le enviaban algún paquete con ropa para él y para María Luisa y así fueron tirando.
Después de Paradiso Lezama siguió escribiendo sobre todo poemas y ensayos, también una segunda novela que nunca terminó. Y lo mantuvieron apartado de todo. Recibió varias invitaciones para viajar al exterior pero nunca le concedieron los permisos.  Fueron los años del llamado Quinquenio Gris o Decenio Negro. Otros escritores muy importantes corrieron una suerte parecida. Recuerdo ahora a Eliseo Diego y Dulce María Loynaz.
Su esposa le sobrevivió cinco años y murió el 20 de febrero de 1981. Un funcionario de cultura se presentó en la casa, recogió la llave, que tenía una vecina llamada Nélida, y sellaron el local. Poco después fue desmantelada y convertida en biblioteca pública durante varios años. En 1994 abrió como "Casa-Museo José Lezama Lima".  Sus libros, anotados profusamente, fueron trasladados a la Biblioteca Nacional José Martí donde se distribuyeron en numerosos salones en lugar de mantenerlos unidos en un fondo especial junto con los manuscritos y la papelería del escritor. Visto ahora en la distancia estoy seguro de que los funcionarios y capataces de la época querían hacer desaparecer la herencia intelectual de Lezama. Borrar sus huellas. Les molestaba y les irritaba aquel intelectual tan independiente, tan inclasificable y tan arriesgado e inmanejable. Les convenía poner de ejemplo a otro tipo de intelectual más controlable y sumiso.
No obstante, en estos 40 años han aparecido numerosos libros con parte de su correspondencia, recopilaciones de ensayos y artículos, parte de sus diarios. Se han publicado en Cuba, España y USA. Son muchos los admiradores del Maestro que intentan rescatar y publicar el total de su obra. Por ejemplo, para esta breve nota he recurrido al libro Correspondencia José Lezama Lima-María Zambrano / María Zambrano-María Luisa Bautista, de Editorial Renacimiento, Sevilla, 2006, editado por Javier Fornieles, con prólogos de Eloísa Lezama Lima y Tanghy Orbón.
Y para ser justos y redondear la historia: Aquella situación, originada en los años '70 tan conflictivos, posteriormente fue corregida. La Biblioteca Nacional José Martí tiene un fondo especial con toda la papelería de Lezama. En el Círculo de Bellas Artes de Madrid se realizó una amplia exposición entre diciembre de 2001 y enero de 2002, con una parte de las fotos, manuscritos, cartas, revistas y otras piezas muy valiosas, prestadas al Círculo por la biblioteca cubana para esa ocasión. Tengo el catálogo de esa muestra. Un sólido ejemplar de 391 páginas con una información valiosa y muy atractiva.
Espero que en algún momento los investigadores se decidan y empiecen a escribir biografías sólidas y profundas de nuestros escritores. Por no haber no hay una biografía amplia y seria  ni de José Martí. En el mundo anglosajón hay pasión por escribir biografías de todos los grandes escritores y artistas. Biografías que los desnudan como seres humanos imperfectos. Quiero decir, biografías duras y profundas. Tan duras que muchas veces las familias se niegan a participar. De ese modo los lectores comunes tenemos la posibilidad de conocer a fondo a los escritores y artistas que adoramos. Lezama, Carpentier, Cabrera Infante, Severo Sarduy, Eliseo Diego, Reinaldo Arenas, Virgilio Piñera, Lidia Cabrera, Carlos Montenegro y muchos más. Todos están esperando porque aparezcan sus biografías. Implacables, verdaderas, sin tapujos ni componendas, ni maquillajes. Como debe ser.

domingo, 28 de agosto de 2016

THOR HEYERDAHL


Estas fotos las he tomado del número de enero 1941 de la revista National Geographic. Tengo una buena colección de la revista.  Disfruto mucho leyendo esos viejos reportajes, escritos casi siempre en un tono romántico,  poético y polifacético. Es decir, que los autores generalmente hacen enfoques sociales, étnicos, religiosos, biológicos, arqueológicos, económicos, todo al mismo tiempo. El mundo aún no se había especializado tanto. Creo que era mucho más interesante y lógico. Y sobre todo, más enriquecedor, un enfoque humanista. Este es un largo texto de más de 40 páginas del noruego Thor Heyerdahl cuando aún era un jovencito, un  perfecto desconocido, sin grandes y espectaculares proyectos. El artículo titulado Turning Back Time in the South Seas narra con detalle los muchos meses que vivió en una isla del Pacífico. En estas fotos aparece arriba él solo y abajo acompañado por su esposa Liv Rockefeller.
En 1940 Heyerdahl tenía 25 años y era novio de Liv. El artículo comienza así: "We wanted to go back to nature".Quieren alejarse del frío invierno de Oslo. Buscan un lugar adecuado en el Pacífico. Pero cuando investigan descubren que hay demasiada gente en cada isla. Grandes extensiones de coco y banano, negocios por todas partes. "We needed a depopulated piece of island, fertile and rich in fruit and other forms of food". Al fin se deciden por FATU-HIVA, en las Marquesas. "And so we were married and set out on our honeymoon".
Allí vivieron casi un año sin radio, sin dinero, sin hombres blancos. Sólo con los nativos. Se alimentaban con lo que conseguían, igual que los indígenas. Allí Thor comenzó a estudiar y a comprender que muchos vegetales y animales habían llegado a esas islas antes que el hombre. Flotando sobre las aguas del océano. Estudió algunos patrones culturales (pequeñas esculturas, costumbres religiosas, etc) practicados por los antecesores de aquellos indígenas. Curiosos peces grabados en piedras, por ejemplo. Investigó el canibalismo: Tei, uno de sus amigos indígenas "...con gran respeto, nos dijo que su padre, Uta, prefirió siempre la dulce carne humana por sobre todas las cosas". 
En ese año en FATU-HIVA  comenzó todo. Después vendría la expedición de la KON TIKI en 1947, fueron 8 mil kilómetros en 101 días de Perú a la isla Raroia en el archipiélago de las Tuamotu. Para demostrar que los habitantes de la Polinesia pudieron llegar de América del Sur. Fue su gran tema: las rutas migratorias de los seres humanos. Organizó las expediciones de los botes RA y RA II para encontrar conexiones entre Egipto y América. Y el TIGRIS, para las migraciones entre la cultura del Valle del Indo y el Mediterráneo. Era considerado "un aventurero romántico" y tuvo cientos de enemigos y detractores. Le reprochaban sobre todo  que no tuviera una especialización exacta y que mezclara muchas ciencias y tomara un poco de cada una a la hora de exponer sus teorías y conclusiones. Él siempre sonreía y seguía adelante con obstinación. Si eres un rompedor no tienes otro modo de hacer las cosas. Ignorar a los enemigos. Sonreir y seguir adelante. Convencido de que tienes razón.
En 1989 estuvo, casi de incógnito, en Cuba. Lo habían invitado para estudiar unos pequeños dólmenes que habían encontrado en la zona de Cienfuegos, al centro de la isla. Los arqueólogos locales creían que podían ser  testimonios de las visitas de expediciones vikingas a América, antes de Colón. Él dedicó un par de días a estudiar aquellos restos y determinó que fueron construidos por hombres, pero no por vikingos.
Unos días después lo invitaron a presentar  una edición más de su libro La expedición de la Kon Tiki, del que se han vendidos millones de ejemplares en muchos idiomas. Lo presentó en la Feria del Libro de La Habana 1989. Y, por supuesto, acaparó a todo el público. Cuando digo  "todo el público" es literal, no es una metáfora. En el salón de al lado estaba yo, humildemente, presentando mi libro Vivir en el espacio, del que la Editorial Científico Técnica había impreso 10 mil ejemplares y se agotaron en una semana. Todo un éxito, pero en la presentación en aquella feria no había nadie. Sólo mi mujer, mis dos hijos pequeños y Nélida,   la editora. Me lo tomé con buen humor. Así que les dije: "Vamos a ver a Heyerdahl y quizás hasta nos firma un libro". Lo vimos, lo aplaudimos (yo, personalmente, lo admiro mucho) pero se cansó de firmar libros y se fue, con una hermosa sonrisa noruega y disculpándose en noruego. Pero me quedé feliz porque al menos lo vi a pocos metros de distancia.
Al final de su vida se fue a Tenerife, en Islas Canarias, donde estudió las Pirámides de Güimar. Trató de demostrar que los guanches llegaron a Tenerife navegando desde Africa, guiados por el volcán Teide. Creía que las pirámides fueron construidas para ceremonias sociales y religiosas. Pero no tuvo tiempo de investigar con el detalle y la minuciosidad que lo caracterizó. Murió con 87 años en 2002, de un tumor cerebral. Hizo todo lo que pudo por demostrar que los océanos no aislaron a las distintas culturas en los últimos 5 mil años, sino que, por el contrario,  ayudaron a la difusión de la civilización.

lunes, 15 de agosto de 2016

RACISMO EN CUBA

Durante toda mi vida tuve un romance eterno con Haydée, una mujer negra. Empezamos cuando ella tenía 18 años y yo 26. Al principio era sexo nada más. Pero con el tiempo fuimos avanzando poco a poco hacia el cariño y la sinceridad. Yo quería avanzar más pero ella no me dejaba. Me sentía muy bien y alguna vez  le propuse vivir juntos. Ella fue sincera: "No, Pedrito, yo me sentiría inferior en esa pareja". Nunca lo entendí. Ella es una mujer de carácter, con una formación como logopeda y es altamente eficiente y muy valorada en su profesión.  Sabe lo que quiere en la vida y ahora, después de cuarenta años -empezamos en 1976- somos buenos amigos y nos vemos de tanto en tanto, pero seguimos hablando con el mismo nivel de sinceridad y profundidad de siempre. Creo que esta prolongada y profunda relación ha sido para mí toda una lección de antropología cubana. El racismo siempre se ejerce en ambos sentidos. Y lo lógico es que el sector marginado se encripte, se encapsule dentro de sí mismo y se aísle. Es un mecanismo de defensa. Mantienen su propio lenguaje de signos, inventan siempre palabras nuevas, mantienen su propia religión de un modo muy doméstico, la policía es el enemigo, en fin usan, de un modo instintivo, muchas medidas de protección de identidad.  Lo cual incluye una ética y moral propias que no tiene nada que ver con la moral y la ética de los blancos de clase media. Esto último genera muchas incomprensiones  en ambos sentidos.
Además de Haydée he tenido muchas relaciones con mujeres negras y algunos amigos negros muy cercanos y además hace 30 años que vivo en Centro Habana, un barrio donde quizás el 90% de los habitantes son negros. No es un tema superficial en mi escritura. Me siento centrohabanero. Me gusta vivir en este barrio. Me siento muy bien. Por eso me llama la atención cada vez que oigo reclamos de algunas personas dentro de Cuba quienes aseguran que el racismo hace daño y deja a un lado a los negros porque se favorece a los blancos. Yo no lo creo. Tengo amigos negros que son médicos y profesionales de alto nivel  y salen adelante del mismo modo que salen adelante sus colegas blancos. Sin embargo, es cierto que la mayoría de la población carcelaria cubana está integrada por negros. Así que el asunto es complicado y no se puede pretender encontrar el fondo en esta breve nota. Sólo quiero apuntar que está muy bien que sigamos hablando y discutiendo sobre el racismo en Cuba. Pero no me parece que es un problema grave. Creo que es un proceso que fluye. Y que se va solucionando con cada generación porque pierde importancia. Cada vez nos mezclamos más, con toda naturalidad. Mi hija más pequeña tiene 15 años y es "jabá". Es decir tiene un color entre blanca y mulata. Y el pelo muy rizado y hermoso. Ella cada día tiene más conciencia de su belleza específica. Ya no quiere "estirarse" el pelo a golpe de keratina y peine caliente.   No ha sido fácil. He tenido que hablar mucho con ella para que poco a poco asuma su identidad de un modo natural. Así que creo que  es un proceso que fluye. El pueblo cubano se enfrenta ahora mismo a unos cuantos retos que sí son muy difíciles  de asumir. La entrada del capitalismo y la "modernidad" traen aparejados graves problemas en este país tan empobrecido. Pero esto es la vida: asumir retos y encontrar soluciones sobre la marcha. No hay otra forma de vivir. El que no asume los retos de la vida se queda sentado en el portal de su casa, cruzado de brazos, mirando a la pared. Y eso no lo quiere nadie.

lunes, 8 de agosto de 2016

ERNESTO SABATO

Cuando leo a Sabato siempre me adentro en la dimensión más trágica y brumosa del ser humano. Una mezcla de melancolía pesimista y alucinación vidente impregna cada una de sus palabras. Así que al final no me queda un regusto amargo (como siempre me sucede con Sebald y con Thomas Bernhard, por ejemplo) sino un temblor que me estremece de miedo y angustia pero también de coraje y fuerza para seguir adelante.
Ahora, en un rincón de mi biblioteca he encontrado Antes del fin (Seix Barral, Barcelona, 2002), un librito breve, de memorias, que escribió en 1998. Empieza así: "Me acabo de levantar, pronto serán las cinco de la madrugada, trato de no hacer ruido, voy a la cocina y me hago una taza de té, mientras intento recordar fragmentos de mis semisueños, esos semisueños que a estos ochenta y seis años, se me presentan intemporales, mezclados con recuerdos de la infancia".
Al parecer se despierta de madrugada día tras día y se pone a recordar y escribir estos fragmentos de su vida. Desordenados, sin cronología pero muy lúcidos.  Son fragmentos dispersos, momentos importantes de su intensa y extensa vida. Mi ejemplar está muy  subrayado. Lo he leído varias veces. Y  siempre marco algo más. En la página 63: "El escritor debe ser un testigo insobornable de su tiempo, con coraje para decir la verdad y levantarse contra todo oficialismo que, enceguecido por sus intereses, pierde de vista la sacralidad de la persona humana. Debe prepararse para lo que la etimología de la palabra testigo le advierte: el martirologio. Es arduo el camino que le espera: los poderosos lo calificarán de comunista por reclamar justicia para los desvalidos y los hambrientos; los comunistas lo tildarán de reaccionario por exigir libertad y respeto por la persona. En esta tremenda dualidad vivirá desgarrado y lastimado, pero deberá sostenerse con uñas y dientes. De no ser así, la historia de los tiempos venideros tendrá toda la razón de acusarlo por haber traicionado lo más preciado de la condición humana".
Sabato escribió sólo tres novelas: El tunel (1948); Sobre héroes y tumbas (1961) y Abaddón el exterminador (1974) y 21 libros de ensayo así como numerosas antologías y compilaciones. Mi preferida es Sobre héroes y tumbas y su libro de ensayos El escritor y sus fantasmas, que es de una lucidez extraordinaria. Recibió el Premio Cervantes en 1984 y fue propuesto varias veces para el Nobel. Un hombre castigado desde su infancia por las pesadillas, la melancolía y las depresiones. Así y todo fue muy activo como figura pública y es una suerte que lo podamos leer en nuestra lengua, donde hay cada vez menos pensadores profundos, sostenidos y válidos.
El último párrafo de Antes del fin retrata con exactitud su talante: "La mayor nobleza de los hombres es la de levantar su obra en medio de la devastación, sosteniéndola infatigablemente, a medio camino entre el desgarro y la belleza".