Mi casa

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© Héctor Garrido

domingo, 13 de julio de 2014

ALICE MUNRO VERSUS BUKOWSKI

Los extremos no se tocan. Fueron contemporáneos: Charles Bukowski (16 agosto 1920 - 9 marzo 1994), y Alice Munro, nacida en Canadá en 1931, ahora tiene 83 años. En 2013 recibió el Nobel y sigue escribiendo amablemente y sonriendo con candor a las cámaras. Acabo de leer Mi vida querida, su último libro. Es autora de 12 libros de cuentos y dos novelas. 
Pienso que la escritura es implacablemente coherente con el estilo de vida del escritor. Primero vives lo que te toca. Después escribes.Si  tienes una visión simplista y aldeana, escribes como Corín Tellado o las 100 mil sombras de Grey. Pero así no se vale. Bueno, vale para el bolsillo. Hasta ahí. La misión de un escritor es recordar a la sociedad todo aquello que prefiere olvidar. Por miedo, por repugnancia. Cada época intenta olvidar unas cuantas cosas que son molestas, incómodas, hirientes, graves. Y ahí debe estar un escritor valiente, que no tema buscarse problemas de todo tipo, que se arriesgue y escriba a fondo.
La señora Munro escribe con mucho cuidado. Para no ofender, no molestar, no invadir, no agredir, no pisar el césped, no hacer ruido. Son libros silenciosos y cuando uno termina no recuerda ni un solo fragmento. Lo que acabo de leer en Mi vida querida es tan anodino, trata de personajes tan intrascendentes y grises que todo se reduce a una colección de palabras monocordes. Bueno, para ser más exactos: un personaje siempre puede ser extremadamente simple o extraordinariamente complejo y rico,depende del escritor, del talento, de la capacidad y la voluntad del escritor  para dejar al personaje en una caricatura anodina o para ir a fondo y lanzarlo al abismo. Así que los aburridos no son los personajes sino la escritora.
Y si es tan aburrido e inútil, ¿Por qué le dieron el Nobel 2013? preguntarán los ingenuos. Bueno, les recuerdo que hacia el final de su vida, Henry Miller necesitaba dinero y trató de hacer lobby para que le dieran el Nobel, si antes se lo habían dado a la intrascendente y superficial Pearl S. Buck, él se lo merecía sobradamente. En aquella época el premio era de poco más de 100 mil dólares. Ahora es un millón de euros. Un amigo del escritor viajó a Estocolmo y habló con el presidente del Comité Nobel. Respuesta del académico: "Sí, ese muchacho Miller. Es interesante, pero vamos a esperar a que escriba más decentemente para tenerlo en cuenta".
Bukowski está en el otro extremo de la señora Munro. Era un borracho, amargado, grosero, agresivo, mal educado, obsceno. Y escribía sobre esa visión ácida y corrosiva que tenía del mundo. Sin embargo, hay algo que siempre se pierde de vista: Bukowski rompió fronteras en la narrativa. Ampliamente. Se atrevió a emplear un lenguaje, a tocar temas, a desarrollar personajes y escenarios que nadie, absolutamente nadie, había tocado antes. Se adentró en un mundo que fue invisible hasta el momento en que él descorrió las cortinas. Creo que se atrevió y se adelantó tanto que se fue años luz por delante de todos los demás. Y lo pagó caro: en su país no lo consideran un escritor serio. Se mantuvo  obstinadamente en los márgenes de la sociedad y todavía hoy -hace poco se cumplieron 20 años de su muerte- los académicos y estudiosos de la literatura siguen ignorando su obra. Hacen como si nunca hubiera existido. Yo le he preguntado a algunos académicos norteamericanos y se ríen burlonamente: "Es un escritor para adolescentes, no tiene importancia".
Lo reducen porque el tipo fue demasiado incómodo para una sociedad tan estandarizada que te echan a un lado en cuanto sacas  la patica. ¡No! Tenemos normas, señor mío, todo lo tenemos normalizado. El FBI acaba de reconocer que Bukowski fue objeto de  una investigación secreta y prolongada: File 140-35907, 1957-1970. Henry Charles Bukowski, hijo (llamado "Charles Bukowski").
Así que a mi modo de ver esta es la diferencia. Mrs. Munro está tan insertada dentro del sistema que no quiere alzar la voz por miedo a desentonar un poquito. Y Bukowski todo lo contrario: vivió protestando las 24 horas, 7 días a la semana. Ella, atada de pies y manos apenas susurrando alguna trivialidad. Él gritando desaforado todo el tiempo. Creo que Bukowski es mucho más útil al proceso civilizatorio, y más hermoso, la poesía del rebelde. El deseo furioso de vivir y defender el torrente impetuoso de la vida.

3 comentarios:

  1. De acuerdo con lo que dices. Sin embargo, algunos relatos de Alice Munro te dejan un sabor extraño y algo se remueve, tal vez no la conciencia como puede suceder con Bukowski, pero si algo inconsciente, adentro, no sabes de dónde viene, pero está ahí. Dos maneras muy distintas de ver la vida y escribir. Y por eso.

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  2. hello Pedro Juan, comment vas-tu? Je n'ai pas tout compris de ton article car je ne parle toujours pas espagnol mais j'en ai saisi l'essentiel je pense... Tu devrais arrêter Bukowski et lire Jean Genet (que n'aimait pas Bukowski et il avait bien tort), ça ne te ferait pas de mal un peu de masculin féminin assumé!...
    Je t'embrasse
    Alice (pas Munro) from Paris

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