Mi casa

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© Héctor Garrido

lunes, 30 de septiembre de 2019

50 AÑOS DE ANAGRAMA

A veces me cuesta ir a fiestas y reuniones multitudinarias.  No le encuentro sentido a una reunión donde hay cientos de personas hablando y sonriendo en medio del ruido. De todos modos, la fiesta en Barcelona por el 50 aniversario de Anagrama, el pasado jueves 26, fue algo especial. Desde 1998 esa editorial comenzó a publicar mis libros, que no se podían editar en Cuba. Así que gracias al agudo olfato de Jordi Herralde seguí escribiendo y publicando. Por ahora son nueve títulos de narrativa en estos años. Hay más.
La vocación de la editorial es buscar y publicar lo difícil, lo que rebasa los límites que impone la correción política. Los libros que van más allá de lo convencional. Los escritores que escriben asépticamente, con la punta de los dedos, no caben en este grupo. Muy pocas editoriales en el mundo se atreven a sacrificar ventas en aras de romper limitaciones, convencionalismos y censuras y darle algo diferente al lector.
Un editor que crea en uno es esencial. Un escritor no puede escribir para guardar los manuscritos en una gaveta. Cuando veo el libro ya impreso y terminado deja de ser mío. Siento que no me pertenece. Ya quedó atrás y trato de olvidarlo rápido. Porque un libro no se escribe solo. Lo escribo con sangre, sudor y lágrimas, así que es mejor olvidarlo y pasar a otra cosa. En ese proceso de escribir-publicar-olvidar llevo  21 años. 
Herralde tiene ya 86 años y hace unos años vendió la editorial a Feltrinelli. Pero se mantiene el perfil de siempre. El catálogo histórico por los 50 años, que regalaron a los que fuimos a la fiesta, es impresionante. Desde que comenzaron en 1969 tuvieron que enfrentar la censura impuesta por la dictadura de Franco, pero siguieron adelante, con valor y tenacidad. A partir de 1974, con la democracia, las cosas fueron más fáciles  y la editorial se consolidó en todos  los sentidos. 
En la fiesta se me acercaron muchas personas a saludarme, a decirme que leen mis libros y los guardan. Me cuentan anécdotas y me tratan como si fuéramos amigos de toda la vida. Y lo agradezco. Que la lectura de un libro te haga sentir que ya nos conocemos de toda la vida es algo mágico. Yo sonrío, satisfecho como un gato ronroneando. Y le deseo mucha salud y larga vida a Jordi y a su compañera Lali Gubern, y al  pequeño team de Anagrama. Seguimos.

2 comentarios:

  1. Es reconfortante saber que aún existen editoriales dispuestas a poner en juego por obras literaria de calidad. Si no me equivoco, actualmente, el país; centro de mayor importancia para el escritor de habla hispana es España... En efecto, nada mas difícil que publicar, no creo en la suerte pero, puedo hacer una excepción por ahora: "Se ocupa un poco de suerte para toparse con gente que vaya por ahí dispuesta a arriesgar" eso me recuerda al caso de Bukowski y su editor, y de muchos otros... sin ir mas lejos, la misma situación se presenta en los certámenes literario; tan importantes para gente que comienza a escribir para comenzar a abrir brecha. Hace casi un año tuve la osadía de mandar un trabajo a uno de ellos... mas específicamente al certamen internacional de literatura "Sor Juana Inés de la cruz" auspiciado por el consejo editorial del gobierno de TOluca México... como es natural una censura garrafal. Me dí cuenta muy tarde cuándo vi que mi material no se ajustaba al tipo de trabajos que ellos solían publicar y vender para recuperar el dinero de los premios. A mi me gusta mostrar escenas de la vida, pequeños trozos de vida como instantáneas... si se tiene que hablar de drogadicción, sexo, depresión, locura... ¡Es parte de la vida! no entiendo porque censurar esos temas. Ellos necesitaban algo que aconsejara a los demás, algo para adolescentes o timoratos. Es una pena...
    Me alegro por usted... Espero algún día poder saludarle en persona, aunque lo dudo, no suelo frecuentar eventos, una lástima para mí.

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  2. Hoy te he descubierto, nunca te había leído, no sabía quién eras, ahora sí. he buscado por si tenías cuenta de Facebook, veo que no, te seguiré al menos aquí. Gracias

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