Mi casa

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© Héctor Garrido

martes, 12 de mayo de 2015

MARIPOSAS AMARILLAS

Una gigantesca bandada de miles de mariposas amarillas apareció volando sobre el edificio donde vivo en Centro Habana. Venían del norte, un poquito del noreste quizás.Y se dirigían hacia el sur. Es decir, supongo que salieron de la Florida, volaron 150 kilómetros sobre el mar -el Estrecho de la Florida- y siguieron a algún punto hacia el sur de la isla.
Las vi porque era media mañana y yo casualmente estaba en la terraza, contemplativo, tomando una taza de café  y mirando al mar. Volaban silenciosamente y con cierta prisa. Debido a la altura a la que iban muy pocas personas habrán visto el espectáculo. Fue uno de esos fenómenos impensables y extraños que suceden pero que me resisto a escribir sobre ellos porque son demasiado fantásticos. La literatura tiene que ser convincente. La realidad no está obligada a cumplir ese requisito. Esta nube de mariposas amarillas recuerda demasiado  a una de las tonterías empalagosas de García Márquez. Así que debo aclarar que esto es una nota muy científica y nada poética.
Acabo de ver un excelente documental realizado por biólogos norteamericanos que durante años han estudiado en Cuba, sobre el terreno, la fauna y la flora de la isla. Les interesa, entre otros motivos, porque más de 300 especies de aves de Norteamérica -además de mariposas y peces- emigran a Cuba cada invierno y regresan en primavera. La conclusión de los biólogos es sorprendente: el retraso económico de Cuba junto con una voluntad permanente del gobierno por la conservación  y el cuidado de la naturaleza han propiciado que Cuba y sus mares cercanos sean un reservorio natural único en todo el Caribe. Por ejemplo, corales que han desaparecido en el resto del planeta aquí se conservan intactos y creciendo.
Un biólogo dice que cuando buceaba entre esos corales le parecía viajar 50 años atrás en el tiempo. Esto lo propicia el uso mínimo de fertilizantes y químicas en la agricultura cubana. Razones económicas. Poco dinero para comprar fertilizantes significa menos contaminación de los mares y menos algas.  Por tanto los corales-habitat de cientos de especies- se conservan intactos.
Otras zonas del país como la Ciénaga de Zapata, un humedal único en el mundo con más de 500 mil hectáreas, las zonas alrededor de Baracoa, la península de Guanahacabibes y otras más  están protegidas por ley. Más del 20% del territorio cubano, fauna y flora incluidas, se encuentra protegido por leyes. Algunos tienen categorías de protección avaladas por la UNESCO.
Los biólogos cubanos apenas disponen de recursos para trabajar y sus salarios son inferiores a 25 dólares al mes. Así y todo despliegan un esfuerzo extraordinario, reconocen los realizadores del documental. 
Ahora al parecer se abre un nuevo reto con el restablecimiento de relaciones Cuba/USA.Se espera que en los próximos años la cifra anual de turistas que recibe la isla salte de dos millones  en la actualidad a 5-6 millones. Los biólogos norteamericanos alertan que esto podría traducirse en un impacto brutal sobre los eco sistemas protegidos y su degradación en pocos años.
Insisten en que si hay una voluntad política puede combinarse desarrollo económico y protección ecológica. Las leyes existen en el país. Se trata de que se cumplan rigurosamente y que la codicia no salga ganando.

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