Mi casa

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© Héctor Garrido

lunes, 8 de enero de 2018

ENA LUCÍA PORTELA

Ena Lucía Portela (La Habana, 1972), es una narradora y ensayista habanera que ha publicado algunas novelas muy interesantes como Pájaro, pincel y tinta china, de 1998, y Cien botellas en una pared, de 2003. La primera ha sido traducida a nueve idiomas. Ena Lucía escribe desde la reflexión, la poesía y el misterio sutil. Nunca es estridente y en sus mejores momentos me recuerda a Djuna Barnes y a Elfriede Jelinek. Esto es sólo una percepción de lector. No soy un estudioso, Dios me libre. Ahora Ena acaba de publicar un tomo de ensayos titulado Con hambre y sin dinero, en ediciones Unión, de La Habana. Aclaremos  que en Cuba desde principios de los años 60 se ha hecho imposible opinar con criterios propios, por razones obvias. Un pensamiento uniforme, rígido, repetitivo, es un mal caldo de cultivo para la cultura  y las ideas. Ena intenta romper ese molde. Ya hay muchos osados que continuamente lo intentan. Correr la frontera del silencio. Un poquito cada día. En este libro publica un ensayo sobre mi novela El Rey de La Habana. Lo había publicado originalmente en una revista de la universidad de Puebla, en 2003. Ahora, 15 años después, se asombra de que esa novela no haya generado más trabajos críticos. Y subraya: "Nuestra academia, tozuda y arrogante, no da su brazo a torcer en lo referido  a la obra de Pedro Juan. Más yo tampoco. Tiempo al tiempo, compañeritos, que quien ríe último...". Agradezco a Ena por su augurio. Yo también creo que esa novela y Trilogía sucia de La Habana le cambiaron el canon de visión única y estrecha a los compañeritos estudiosos y no se atreven a opinar. No se atreven. No encuentran las etiquetas que debieran pegar a esos libros. jajajajaja, yo me río. Eso es todo. En fin. Tiempo al tiempo, como dice Ena.
A mi modo de ver, hay un ensayo en este libro que merece toda nuestra atención: ella describe  con valor, objetividad y cierta serenidad, el mal de Parkinson que padece desde que tenía 20 años, es decir desde 1992 aproximadamente. Muy valiente y admirable Ena que lleva 25 años conviviendo con esta enfermedad y sigue escribiendo  sin desmayo. Desde aquí toda mi admiración y mis mejores pensamientos, Ena, para acompañarte.

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