Mi casa

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© Héctor Garrido

lunes, 13 de marzo de 2017

¿EL FIN DE LA LITERATURA?

Cada vez hay más indicios de que la literatura ingresa en una fase de coma irreversible. Hace unos días un colega escritor,  radicado hace años en USA, me contaba que ha tenido mucho éxito de ventas con su primera y única novela, editada por una gran editorial de New York. Él escribió una novela sobre un tema histórico, con muchos datos e información, sin riesgos ni experimentos ni nada. Muy convencional, cuidadosa y decente. Es que él mismo es así. Tranquilo, apacible, sosegado. Me comentó que el contrato es confidencial pero que tiene una cláusula no negociable que obliga al autor a entregar un manuscrito donde no se menoscabe, ofenda, ultraje o moleste ni con el pinchazo de una pestaña a nadie por razones de preferencias sexuales, religiosas, étnicas. 
En nombre de la corrección política atan de pies y manos al escritor porque, ¿quién determina que algo es ofensivo o que daña a la moral?  La moral, como bien sabemos, es muy relativa y elástica como un chicle. Mis libros no clasifican. Eso seguro. Yo, no obstante, seguiré escribiendo como entiendo que debo hacerlo, con total libertad y sin tener en cuenta ese tipo de amarres y convenciones. Pero otros escritores sacan sus cuentas. Por ejemplo, mi amigo ha vendido más de 100 mil ejemplares. Es casi millonario. En un ambiente de puritanismo estéril es rentable ser puritano y reprimir lo que tenemos que escribir en aras de ganar dinero. Y de ese  modo entramos en la censura global. El tiempo de la mediocridad puritana. La mentalidad aldeana que conduce directamente al tedio, a la grisura, a la rutina, al estancamiento. Eso por un lado y por el otro lo que ya sabemos: cada día tenemos más entretenimiento al alcance de la mano, por internet sobre todo, y por tanto menos tiempo para leer libros.
Es una combinación mortal para la literatura. Más entretenimiento conduce a menos tiempo de lectura y a no entrenar los procesos de pensamiento que se requieren para leer libros. Y si añadimos esta mordaza que las editoriales ponen a los escritores, ¿qué nos queda? Escribir tonterías. Novelitas previsibles y respetuosas con las buenas costumbres. Es decir que lo que le sucedió a Flaubert en 1857 cuando publicó Madame Bovary, podría repetirse ahora. Recordemos que fue llevado a tribunales por atentar contra la moral. Se salvó porque contó con un avezado abogado y porque soltó su famosa frase: "Madame Bovary c'est moi". Una pena. Ya sé que siempre ha sido así. La historia de la literatura está saturada de censuras. represiones y persecuciones contra escritores. Pero me parece que ahora estamos peor que antes. Y no sólo en USA. En España, mi amiga Wendy Guerra. Su novela Negra fue rechazada por una gran editorial española. Le dijeron que desde el título ya era racista y que adentro estaba conformada por supersticiones y más racismo. Claro se desarrolla entre personajes que practican la santería afrocubana, no puede ser de otra manera. Por suerte la editorial Anagrama la publicó. Anagrama se mantiene como un reducto de la incorrección y la libertad de expresión. 
Quizás es prematuro decir tajantemente que la literatura está herida de muerte y que su mejor tiempo ya quedó atrás. No sé. Lo que sí es seguro es que está herida  y va dejando un rastro de sangre. Se debilita. La debilitan quienes debieran arriesgar y defenderla. Los editores. Pero así están las cosas. Quieren una sociedad de robots. Y dinero seguro y rápido. Y lo están logrando. De ese modo logran que la gente no proteste, no hable en voz alta, no tenga ideas propias. Uniformidad y silencio. No habrá más Bukowski, ni más Celine, ni más Marqués de Sade, ni más Reinaldo Arenas ni más disidentes. Disculpen por sonar tan pesimista pero eso es lo que veo acercarse. La tormenta del silencio.

6 comentarios:

  1. A mediados del siglo XX, el cine atravesó una crisis de censura más dura que esta y, aun así, se filmaron grandes joyas en todos los géneros. Y se sigue haciendo cine.
    Nada destruye al arte. Ninguna medida de estas.
    Por otra parte, es curioso como en el artículo la literatura es vista como opuesta al entretenimiento. ¿Acsaso leer un libro no merece ser entretenimiento como lo es ver una película o una serie de televisión? Porque yo leo todos los libros con ese fin primigenio, sin importar el autor, el género o el tema. Si aquella postura es cierta, eso sí que mata a la literatura: la sacralización, la creencia de que leer un libro es superior a cualquier otra manera de pasar el tiempo. Es otra cuota más de ese elitismo del que los libros no han podido liberarse.

    -Mauro Vargas.

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    2. Yo creo que no se trata de que un medio sea superior a otro, sino de que no exige el mismo esfuerzo de concentración y atención leer una novela de cincuenta, cien o más páginas (p. ej. “Cien Años de Soledad”) que hojear la revista dominical, ver televisión o navegar por la web.
      Aunque comunmente se dice que la gente ahora lee mucho más que antes gracias a la internet (por los blogs, tweets, facebook, noticieros digitales, etc), se ha demostrado científicamente que los dos tipos de lectura (libros vs. Internet) no estimulan las mismas áreas del cerebro, es decir, son dos procesos DIFERENTES.
      Por otro lado, aunque es posible leer todos los libros que caigan a nuestras manos como entretenimiento, debemos tener claro que no todos los libros se hicieron con ese fin. Así por ejemplo, Darwin no escribió “El origen de las especies” para entretenernos, ni tampoco Adam Smith redactó “La riqueza de las Naciones” para que pasaramos un rato divertido, ni fue la intención de Maquiavelo al escribir “El Príncipe” divertir a Lorenzo de Médici.
      Las obras de “entretenimiento” caen más bien dentro del campo de la ficción o de la literatura (poesía, teatro, novelas, cuentos), aunque esto no quiera decir que no podamos conmovernos más profundamente leyendo “La Ilíada” de Homero que “La República” de Platón (o viceversa).

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  2. El problema con respecto al cine que sobrevivió a la censura es que por aquel entonces no existían RRSS. Hoy en día se pueden orquestar verdaderos boicots masivos contra un libro o pelicula. Y las editoriales y productoras no se quieren arriesgar y perder dinero. La corrección política es la nueva censura. Aunque existen escritores como Houllebecq que venden mucho y son caústicos, irreverentes e incorrectos.Aunque son minoría. Quiero pensar que es solo una época pasajera y que la litetatura es imperecedera.

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  3. Por mi parte, creo que no estamos presenciando solamente el fin de la literatura, sino el fin del libro, tal como lo conocimos en el pasado. El uso de la internet y de las nuevas herramientas de comunicación han creado nuevos circuitos cerebrales y conexiones neuronales,es decir, han configurado nuestro cerebro, que ya no es compatible con la lectura sosegada, atenta y paciente que requiere un libro.
    De hecho, entre los jóvenes, es cada vez más común la “bibliofobia”. Para ellos el libro se ha vuelto un objeto no solo obsoleto, sino irritante.
    Creo que la única forma de literatura que conoceremos en el futuro será la que encontramos en los blogs, los comentarios de facebook y la que se exprese a través de 140 caracteres. Lo demás es nostalgia…
    (A los interesados en el tema les recomiendo el libro de Nicholas Carr "The Shallows" o "Los Superficiales")

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  4. ANTE SU EXCELENTE ANÁLISIS ENVÍO PARTE DE MIS ESCRITOS ESTIMADO.,,: http://enderodrigueznomeempoeme.blogspot.com/

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