Mi casa

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© Héctor Garrido

jueves, 1 de septiembre de 2016

DOLMEN DE TRIGUEROS

Aquí estoy hace unos días en el dolmen de Soto, cerca del pueblo de Trigueros, en Huelva, España. Fue construído hace unos 3 mil años para servir de lugar de enterramientos, y posiblemente para ceremonias religiosas. Consiste en un túnel  de unos 12 metros de largo, delimitado por grandes piedras. Fue descubierto en 1923 por Armando de Soto, propietario de la finca donde se encuentra. Al fondo encontraron 8 cadáveres de Homo sapiens enterrados. Posteriormente se ha estudiado con bastante nivel de detalle. Llama la atención que casi todas las piedras tienen tallas: figuras humanas, puñales, aves y otros dibujos muy esquemáticos. Todo el sur de España cuenta con numerosos monumentos en piedra. Se supone que en esta zona del suroeste español, y en los alrededores de Gibraltar se refugiaron los últimos Neanderthales, al final del Neolítico.   Poco a poco se mezclaron con el Homo sapiens hasta desaparecer por completo. Por ejemplo, cerca de este dolmen  se ha documentado la existencia de un círculo de piedras del Neolítico, de unos 5 mil años antes de nuestra era. Contaba con un diámetro de 60 metros. Asociado a este círculo se ha encontrado un conjunto de estructuras (cabañas, hogueras, estructuras votivas o rituales) relacionado todo con prácticas ceremoniales, culturales y astronómicas. Al parecer los Homo sapiens utilizaron las grandes piedras de ese círculo, ejecutado por Neanderthales, para construir este dolmen. El dolmen de Soto se reconoce como uno de los monumentos megalíticos de mayor riqueza, abundancia de manifestaciones artísticas de Europa en lo que los expertos llaman la  Prehistoria Reciente. Hoy en día, el patrón del pueblo de Trigueros es San Antonio Abad. Alguien de allí me contaba cómo en cierta época del año hacen pasear la figura casa por casa. Cuando el santo llega hacen una pequeña fiesta en cada casa. Así durante varios días   el santo pasea en medio del vino y la música. Todo muy divertido.
Estas visitas en Trigueros me recuerdan La rama dorada, el libro del escocés James George Frazer (1854-1941). Se editó por primera vez en 1890 en dos volúmenes. En las ediciones de 1907-1915 llegó a doce volúmenes. El 1922 el autor lo resumió en un grueso volumen que es el que conocemos hoy en día. Al parecer   está un poco olvidado. Ha tenido muchos contrincantes, como es lógico, algunos de tanta envergadura como Wittgenstein. Pero lo cierto es que el libro es un viaje maravilloso a lo largo del proceso civilizatorio desde el punto de vista de magia-religión-mitología, entendido como un todo, como campos complementarios. Es decir, intenta definir los elementos comunes de las creencias religiosas para comprender así el origen y significado de otras formas religiosas. Lo leí por primera vez cuando estudiaba en La Universidad de La Habana, hace ya 40 años. Y desde entonces de vez en cuando repaso algunos fragmentos. Siempre encuentro algo nuevo.

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